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Misión a Marte, una nueva experiencia de Alberto Quijano Vodniza

Publicado por el 05/12/2011 – 5:33 pmSin comentarios

“Esta crónica la dedico con mucho cariño a la Doctora Adriana Ocampo, ilustre científica de NASA, que me permitió en tres oportunidades visitar los lugares mágicos y distantes que soñé en mi adolescencia”.

Nunca pasó por mi mente, que la bella experiencia que tuve en febrero del año pasado al asistir al último lanzamiento nocturno del transbordador ENDEAVOUR – Misión STS 130, se repetiría este año, contemplando nuevamente en silencio, el lanzamiento de dos misiones espaciales importantes: “JUNO” (Agosto 5) y “MARS SCIENCE LABORATORY” (Noviembre 26).

Persistió siempre, en los castillos de cristal que edifiqué muchos años atrás, el sueño de poder visitar algún día los Estados Unidos, la nación que conjuntamente con la gran Rusia, disputó en los años 60 la superioridad en la exploración espacial.

Domingo 20 de julio de 1969: Estoy en la población de Cariaco. Hace bastante calor, es verano… La luna está empezando su cuarto creciente y estoy escuchando a través del radio de transistores de mi padre, que Neil Armstrong ¡ha tocado por fin la superficie de la Luna!

“Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”

La noche, bastante avanzada, pero mis ojos no tienen sueño. ¡No puede haber cansancio en la vida, cuando la historia de la humanidad está escribiendo un gran capítulo!
Estoy con mis familiares en la vieja casona de Cariaco, población contigua a Bomboná, lugar histórico que presenció las lágrimas de Simón Bolívar al sufrir una gran derrota.

Tengo que contentarme con escuchar las noticias por la radio, el televisor que hay en la casona, no capta la débil señal que se transmite desde la repetidora ubicada en el volcán Galeras y además la televisión en ese tiempo no era muy buena. Cariaco está sumergido en las montañas, era el lugar que mi padre visitaba

Frecuentemente en época de veranear, la finca pertenecía a mi tío Hernando Cardona Parra, Alberto Quijano Guerrero amaba esta pequeña población y expresó sus sentimientos en esta poesía, aquí un fragmento:

“Rojos tambores de sangre
Bordan tu nombre, Cariaco,
Con las espumas del río
Que va a lo lejos cantando.

Pasa en corceles de sombra
Bolívar… Por el barranco
Se enardecen las banderas que en la noche se humillaron.

La vieja casa se yergue con muletas de pasado:
La mitad blanca de arrullos,
La mitad gris de cansancio…

Y en los claros corredores
Aulas de siglos y espantos
Se agrupan duendes y llamas
A encender añejos cánticos…

Dulce fiebre del romance,
Entre vívido y soñado:
El vino de tu recuerdo
¡Cómo me embriaga, Cariaco!”

Yo, viví en esa época bajo el amparo de dos magias: Sentí muchas veces escalofrío en mi cuerpo, cuando los habitantes del pueblito nos contaban en las noches de luna llena, las múltiples leyendas que nacen en los lugares olvidados de Colombia, y creí muchas veces, ver las llamas de las huacas y creí escuchar también, el llanto de los niños aucas, confundido con el chillido de las lechuzas. Cada sombra proyectada en las viejas paredes de la casona, se convertía en esos tiempos, en siluetas espectrales que disfrutaban con nuestros miedos…

Fui testigo en la década de los 60, a través de la prensa y de la radio, de los viajes espaciales, mi alma vibró con solo pensar que algún día podría recorrer esos lugares fantásticos con los que soñaba.

Durante el día, con mis familiares, cuando las sombras no nos asustaban, hablábamos del viaje a la Luna y diseñábamos con nuestra ilusión, posibles métodos para llegar a los paisajes de la diosa Selene, para contemplar con nuestros propios ojos, todas las maravillas que encontraron los primeros astronautas.

Martes 22 de noviembre de 2011: Son las dos de la tarde y estoy bajando del avión en la bella ciudad de Orlando, ya me es familiar su gente, su música, sus paisajes. Descanso unas dos horas en un conocido restaurante, para emprender la aventura con nuevas energías. El destino es ahora el hotel de la ciudad de Melbourne, que queda a pocos kilómetros del “SPACE COAST STADIUM” lugar de encuentro planeado por NASA, buses transportarán a los invitados especiales a las instalaciones de KENNEDY SPACE CENTER (KSC) el día del lanzamiento.

Miércoles 23 de noviembre: He madrugado bastante, el sueño no me acompaña. El sol aún no aparece sobre el horizonte, estoy preparando mis cámaras de video y fotografía para capturar instantes preciosos.
Después de unos 45 minutos de viaje he llegado a las instalaciones de KSC VISITOR COMPLEX, todavía no hay visitantes en ese fantástico lugar. Sentí como si estuviese nuevamente aislado del mundo en las montañas del lejano Cariaco… El sol empieza a brillar y como en los años de adolescencia, los paisajes imaginados de NASA, ahora toman forma a pocos pasos: allí están los cohetes que llevaron a los norteamericanos al espacio por primera vez…Y unos kilómetros mas allá se observa con todo su esplendor una réplica del gigantesco cohete SATURNO V, que llevó por primera vez a tres astronautas a la Luna… Recorro mentalmente muchos años atrás, buscando comparar las imágenes que construí en mis sueños, con las imágenes reales que se conservan intactas en KSC. Hay muchas diferencias en las formas, la tecnología que aquí observo es espectacular, pero no hay diferencia alguna en los sentimientos del ayer y del ahora. Los sentimientos están fuera de nuestro espacio-tiempo. Las lágrimas brotan con la misma facilidad y borran humildemente el paso del tiempo…

Estuve en la sala de control desde donde se dirigieron las maniobras del lanzamiento del APOLLO 11. El hecho de contemplar los equipos electrónicos y mecánicos de gran sofisticación en esa época, los computadores de entonces, el mirar las camisetas que reposan en los sillones vacíos con los nombres de los científicos que dirigieron las maniobras en esa fecha histórica, fue muy emocionante para mí, no siento
vergüenza alguna en expresar que se me nublaron los ojos y el corazón. También estuve en el interior de una de las primeras cápsulas del programa MERCURY, tenían una tecnología muy avanzada para esa época, el tablero de control genialmente diseñado y un espacio bastante reducido para los astronautas.

Siempre me han parecido fantásticos esos lugares, pero a mi lado, también hoy están el paisaje de Cariaco y la calle larga y estrecha del viejo barrio de Pasto, que fueron testigos de mis primeros experimentos en la ciencia, en la Astronomía y de aquellos partidos de béisbol y de fútbol que sólo eran interrumpidos por la llegada de las sombras. Valió la pena haber soñado con la Luna, valió la pena haber robado muchas horas al sueño para estudiar desde niño los misterios del sistema solar y haber embriagado mis ojos con las siluetas de Andrómeda, Pegaso, Sagitario, Escorpión y Orión. Valió la pena haber escogido el camino duro de la Física y de las Matemáticas…

Jueves 24 de noviembre: Hoy se celebró en Estados Unidos el día del “Thanks Giving” o día de Acción de Gracias. Tengo recuerdos muy bellos de esta fecha cuando estudiaba en la Isla del Encanto.

Viernes 25 de noviembre: Inicialmente esta era la fecha elegida por NASA para el lanzamiento de la misión a Marte, pero un problema técnico obligó a que el lanzamiento se postergara para el día sábado. Hoy asistí a varias conferencias que presentaron los científicos de la misión “MARS SCIENCE LABORATORY”. Fueron emocionantes los instantes vividos al lado de los grandes científicos!

También pude disfrutar por la tarde de la actividad denominada “SHUTTLE LAUNCH EXPERIENCE”. En esta gran experiencia, un simulador revive: las grandes vibraciones que están presentes durante el lanzamiento de un transbordador, el vacío tranquilizante que se siente minutos después del lanzamiento cuando la gravedad de la Tierra se hace despreciable y el transbordador alcanza la órbita y la belleza que presenta nuestro planeta azul al ser observado desde la Estación Espacial Internacional… En órbita, la noche llega rápidamente cada 90 minutos y las estrellas se presentan con una claridad que es difícil de conseguir en cualquier lugar de la superficie de la Tierra debido a la presencia de la atmósfera.

Sábado 26 de noviembre: La fecha del lanzamiento ha llegado. Desde bastante temprano en la mañana estuve listo para trasladarme al lugar donde los buses de NASA nos esperarían para luego trasladarnos al punto exacto del lanzamiento. Estoy muy emocionado y al mismo tiempo nervioso, espero no se presenten problemas técnicos y metereológicos. Trato de atenuar los nervios disfrutando del paisaje verde, repleto de pantanos, donde de vez en cuando se puede observar algunos lagartos que perezosamente disfrutan del sol.

Ya estamos en NASA, en el lugar planeado para que los invitados especiales disfruten del espectáculo. Faltan más de dos horas para el lanzamiento del cohete Atlas V. Aprovecho el tiempo para seleccionar un buen punto de observación, preparar las cámaras, el trípode y vivir intensamente cada segundo de este gran evento. Hay invitados de muchas naciones y personas de todas las edades. Hay mucha alegría en el público. En mi ser, el temor de que algo puede suceder… El cielo, azul en varias zonas, pero también algunas nubes pasan intermitentemente por la región, se presentan lluvias de pequeña duración. Adicionalmente la velocidad del viento está aumentando bastante y eso puede convertirse en un gran problema…Me preocupa bastante el viento…

A mi lado hay una familia de japoneses que disfrutan mucho de la naturaleza y de vez en cuando se acercan a mí para preguntarme sobre el tipo de cámara que utilizo y mi nacionalidad. A ellos no les preocupa en lo más mínimo la lluvia y el viento, bueno, yo soy físico y siempre me preocupa lo que puede fallar en un gran experimento. Además de los problemas que pueden ocurrir con la meteorología, estas misiones son extremadamente complicadas en el aspecto mecánico, electrónico y de sistemas. Cualquier falla pequeña, puede dilatar o postergar la misión…

Faltan tan sólo cinco minutos para el lanzamiento, parece que se llevará a cabo. Pero, como lo había presentido, ¡malas noticias!, el reloj de conteo se detiene a los 4 minutos, hay problemas relacionado con la velocidad del viento, miro constantemente al gran reloj de NASA, miro el tiempo detenido. ¡Los segundos se han transformado en siglos!, si el lanzamiento se pospone para el domingo 27 a la misma hora de la mañana, podría asistir, en otra fecha ya no sería posible. Sigue detenido el conteo y… ¡Un momento!, qué alegría, se escucha a los científicos de NASA dando el “GO” para diferentes etapas de revisión, EFECTIVAMENTE, los científicos de NASA han examinado diversas etapas del pre-lanzamiento y dan el “GO” definitivo… El reloj empieza nuevamente su conteo inverso a partir de los 4 minutos. Qué alegría, se alejan las preocupaciones que traían el viento y las nubes, se escucha el Himno de Estados Unidos en la voz de una cantante americana, todo está listo, el público grita con mucha alegría y entona las estrofas del himno con emoción. El público en perfecto sincronismo acompaña el conteo: ¡¡¡Diez, nueve, ocho, siete…..tres, dos, uno, CERO!!!

He vivido en dos ocasiones anteriores esta gigantesca experiencia, el cohete sube rápidamente hacia el cielo y en pocos segundos se perderá en las lejanías, las palabras no pueden expresar la alegría y las sensaciones que allí nacen… Cada lanzamiento y sus emociones son diferentes, pienso que la belleza de estos momentos es idéntica a la belleza que existe en los primeros instantes del nacimiento de un hijo…

El sonido llega retardado, es FANTÁSTICO percibirlo. La luz intensa de la explosión y la onda de choque que llegan a mi cuerpo y a mi alma, están escritos en un código que sólo mi corazón puede interpretar y por eso las lágrimas nuevamente brotan, como en aquellos tiempos en Cariaco, cuando supe cerca de la medianoche: ¡que el hombre por fin había llegado a la Luna!

Mayor Información:
Alberto Quijano Vodniza Master en Física – Universidad de Puerto Rico
Miembro de la “American Astronomical Society”
Fundador y Director del Observatorio Astronómico de Pasto
Cel. 315 516 7252

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